
Vergüenza y culpa en el abuso emocional – Parte 2
¿Por qué siento vergüenza y culpa tras un abuso? ¿De qué manera aparecen? ¿Por qué pueden llegar a ser tan dañinas? En uno de los post anteriores estuvimos hablando de qué es la culpa, la vergüenza, y de porqué han sido importantes en la historia de nuestro recorrido evolutivo como especie. En esta segunda parte explicaré porqué estas emociones son protagonistas en el abuso emocional, algunas de las formas en las que pueden aparecer y porqué pueden llegar a ser tan dañinas. Las huellas que dejan los malos tratos tras de sí tienden a ser altamente traumáticas, complejas y profundas. La paradoja de estas dos emociones que hoy nos acompañan es simple: por mucha culpa y vergüenza que la víctima pueda llegar a sentir, la culpa de lo sucedido jamás es suya. La fidelidad de

EL EFECTO PIGMALIÓN: ¿Lo que piensan de mi afecta a quién soy yo?
Si echamos la vista atrás, a la época escolar, seguramente todas/os podremos identificar a las compañeras/o que encajaban en los típicos roles: la alumna/o que sacaba buenas notas, la que se portaba bien, la que siempre se metía en líos, la que siempre suspendía… Con motivo del Día Internacional de la Educación (el día 24 de enero) queríamos dedicar este artículo a un fenómeno que tiene especial importancia en las aulas y en la niñez, pero que también podemos extrapolar a otras áreas y momentos de nuestra vida. Es el llamado Efecto Pigmalión. ¿Qué es el Efecto Pigmalión? El concepto hace referencia a cómo la imagen que la otra persona tiene de mí puede tener una gran influencia en mi rendimiento y en mi conducta. Esta es la razón por la cual es tan importante

¿Qué es la imagen corporal?
La imagen corporal es la representación que cada uno tiene de su propio cuerpo, es decir, cómo me veo y cómo pienso que me ven los demás. Es la imagen que tenemos en nuestra mente del tamaño, tipo y forma de nuestro cuerpo, junto con los sentimientos relativos a sus características y las partes que lo constituyen. Implica tres aspectos: Cognitivo: evalúo cómo me percibo; Emocional: cómo me siento con esto; Conductual: cómo actúo respecto a lo que percibo de mi imagen corporal. El aspecto conductual es muy importante a tener en cuenta porque puedo actuar de una manera sana: llevar una vida saludable, ponerme ropa con la que me siento bien, potenciar mis actividades deportivas o más problemáticas: compensar en las comidas, dedicar mucho tiempo a evaluar “mis defectos” o excederme en conductas de

Vergüenza y culpa en el abuso emocional – Parte 1
¿Por qué he aguantado tanto tiempo? ¿Cómo he podido permitir que me traten de esa manera? ¿Quién soy yo después de toda esta historia? A pesar de que podemos sentirnos bastante solas e incomprendidas cuando este tipo de preguntas llegan a nuestros pensamientos, la realidad es que es bastante común su presencia tras haber transitado una experiencia complicada. Todo este cocktail de emociones, pensamientos y sensaciones en el cuerpo se convierte en una maquiavélica paradoja en sus diferentes caras, porque lejos de ayudarnos a procesar la experiencia vivida, nos ahogan cada vez más en las heridas del abuso recibido. La vergüenza, la culpa… ¿Por qué las necesitamos? Para todas aquellas personas que hayan transitado un proceso terapéutico, sigan en redes sociales a profesionales de la salud mental o les llame la atención curiosear sobre psicología,

Poner límites, una tarea pendiente
¿Sabes decir “hasta aquí”? ¿Eres capaz de decir “no” si te piden un favor y no te viene bien? ¿Estás siempre ahí para los demás y no para ti? ¿Dejas que invadan tu espacio? ¿Tienes más en cuenta las opiniones de los demás que las tuyas? Aprender a poner límites es una de las demandas que más nos llegan a consulta. Parece que, en general, existe cierto déficit en este aspecto de las relaciones. ¿Lo bueno? Como toda habilidad: se aprende y se desarrolla si se pone en práctica. Vamos a lo básico: ¿Qué es “poner límites”? Solemos tener muy claro qué es un límite físico, pero los emocionales son más difíciles de conocer y establecer. Hay dos cosas que debemos tener muy claras en este punto: yo soy la primera que debe conocer y

Guía de supervivencia psicológica para las Navidades
¿Cómo cuidar mi salud mental estas Navidades? Quizá lo hablemos poco, pero no es sorpresa de nadie sentir en ocasiones obligación de asistir a eventos a los que no nos apetece, sentir emociones que no nos nacen o estar con personas con las que no nos agrada compartir. Y sin embargo, ya está aquí la Navidad, con todo lo que conlleva. Es tiempo de disfrutar de nuestros seres queridos, de dar y recibir regalos, de tomarse unas pequeñas vacaciones, del disfrute, de ponernos nuevas metas y propósitos para el nuevo año que comienza. ¿O eso nos han vendido? No tiene por qué ser todo alegría, amor y abundancia cuando aterrizamos en el mundo real. Para muchas personas, o incluso para quienes también se identifican con una visión más alegre de las fiestas (con esa innegable

La sensación de que las 24h del día no son suficientes
Cada vez es más común escuchar la expresión “no me da la vida”, a la vez que nos frustra reconocer que para todas las personas el día tiene 24h. Pero, ¿es realmente así? ¿por qué las generaciones anteriores no tenían este problema? Haría tantas cosas… Con frecuencia nos sentimos abrumadas por la cantidad de cosas que nos gustaría hacer. Muchas veces sucede que la vida se convierte en una carrera en la que hay que llegar a tantas cosas que dejamos de disfrutar de todas aquellas que tenemos el momento presente, y esto es verdaderamente frustrante porque no entendemos cómo cosas tan importantes o que nos han hecho pasarlo tan bien en el pasado a día de hoy nos generan apatía, frustración e incluso agotamiento. Es triste ver que con el paso de los días

Crisis existencial: ¿Qué estoy haciendo con mi vida?
“Me cuesta disfrutar de las cosas que antes me gustaban”. “Hay algo distinto en mí que no logro reconocer”. “Estoy bien, tengo todo lo que necesito, una buena vida, ¿por qué no me siento feliz?”. “Hay personas que están pasando por situaciones realmente difíciles, no debería sentirme mal por cosas sin importancia”. ¿Te suenan algunas de estas afirmaciones? Si es así, quizás es que estás pasando, o en algún momento de tu vida has pasado, por lo que solemos llamar una crisis existencial. Podríamos definir las crisis existenciales como esos momentos de nuestra vida en que aparece un conflicto interno, sentimos que algo no termina de funcionar y se manifiesta con una falta de sentido o propósito en nuestras vidas. Suelen ser un punto de inflexión que nos dirige a una búsqueda de identidad que

El día de la marmota: Cuando te sientes atrapada en tu rutina
¿Sabías que el día 2 de febrero fue el día de la marmota? A modo de curiosidad, ¿conoces el significado de este día? Te cuento: la creencia dice que el día 2 de febrero, después de hibernar, la marmota sale de su madriguera. Al salir existen dos opciones, por una parte que se trate de un día nublado que permita a la marmota salir tranquilamente, y eso indica que la primavera llegará pronto. Por otra parte, resulta que si al salir de su madriguera la marmota ve su sombra debido a que es un día soleado, se asusta y regresa para seguir hibernando. Eso significaba que el invierno duraría 6 semanas más. Como te podrás imaginar, esto no tiene una base demasiado científica, pero es una historia bien curiosa sobre estos adorables animalitos. Personalmente desconocía

Dependencia Emocional ¿Cómo salgo de ahí?
La dependencia emocional (en el caso de una relación amorosa) puede equipararse a una adicción a la otra persona en los siguientes aspectos: Sentir una necesidad imperiosa de tener pareja y estar constantemente con ella. Priorizar estar con la otra persona por encima de cualquier otra actividad. Tener pensamientos y preocupaciones constantes cuando no se está físicamente con la pareja. En caso de darse una ruptura, aparece un sufrimiento que resulta prácticamente insostenible. En situaciones de este tipo lo que ocurre es que la relación de dependencia tiene una función compensatoria respecto a otras necesidades emocionales de la persona que la padece. Si quieres saber más sobre la dependencia emocional y cómo detectar si estás en una relación de este tipo te recomiendo que visites la entrada del blog en la que explicamos cuáles son

¿Sienten más deseo los hombres que las mujeres?
Entre lo cultural y lo biológico Antes de entrar a debatir sobre si los hombres sienten más deseo que las mujeres, me gustaría aclarar qué es lo que se entiende por deseo. Siguiendo la definición de Kaplan (1982) actualmente utilizada en la sexología, el deseo representa la primera fase de la respuesta sexual. Y es definida como “la etapa inicial de la respuesta sexual humana que comprende pensamientos, emociones y sensaciones que generalmente aumentan el nivel de libido”. Basson (2005) plantea “que la primera fase de la respuesta sexual es la excitación dando lugar al deseo”. En cambio, para la fundación Sexpol (2018) el deseo se define como “el impulso (o apetito sexual) provocado por la interacción de procesos o estímulos de carácter biológico, psicológico y social, que nos llevan, nos motivan, a buscar el

¿Qué habilidades se pueden desarrollar para gestionar mejor lo que sentimos?
Hace unas semanas, hablábamos de qué es una emoción, en qué se diferencia de un sentimiento y qué significa tener una buena inteligencia emocional. En el artículo de esta semana, vamos a ver de manera más práctica cuáles son las habilidades necesarias para desarrollar nuestra inteligencia emocional. Identificar y percibir El primer paso es aprender a diferenciar unas emociones de otras. Todas las personas somos capaces de sentir el mismo gran abanico de emociones, que se diferencian en su grado de agradabilidad (por ejemplo, la alegría resulta mucho más agradable de experimentar que la tristeza) y de intensidad (no es lo mismo sentir enfado a sentir ira, son experiencias similares, pero una emoción es más intensa que la otra). “Todas las personas somos capaces de sentir el mismo gran abanico de emociones, que se diferencian
